lunes, 30 de marzo de 2015

Libertad religiosa en el ámbito laboral (III): relaciones profesionales de naturaleza religiosa



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Tercera y última entrada relativa a la serie "Libertad religiosa en el ámbito laboral" (podéis acceder a la primera aquí, y a la segunda aquí), de la mano de Alberto Freire, siendo el objeto de la misma las relaciones profesionales de naturaleza religiosa.

Profesion de religion y libertad religiosa en el ambito laboral

- Relaciones profesionales de naturaleza religiosa


En cuanto a las relaciones profesionales de naturaleza religiosa, comentamos lo siguiente:

+ Respecto a los Ministros de culto y los Religiosos:


. Están sometidos en su Comunidad religiosa a un régimen que tiene las siguientes notas:

Su relación con la comunidad no es laboral, por más que presente notas de laboralidad.

Existe una ausencia de onerosidad en la relación.

Se rige la relación por la normativa confesional de la comunidad religiosa a la que pertenezca.

+ Por otro lado, los profesores de religión:


. Son profesores como el resto del centro educativo.

. Han de cumplir las mismas exigencias académicas que el resto del profesorado.

. Están sujetos a una contratación laboral.

. Serán contratados por tiempo indefinido.

. Su retribución será igual a la de los profesores interinos.

. Son propuestos por las autoridades religiosas de la confesión para impartir clases sobre dicha confesión, y son nombrados –sin embargo– por autoridades académicas.

. Para poder ejercer como profesores, deben tener en su mano una declaración de idoneidad, que les acredite como aptos para impartir clases de la religión que le expida el certificado de idoneidad. Esta declaración está sujeta a una posible revocación, por lo que no es -en modo alguno- de carácter perpetuo.

+ Sentencia del Tribunal Constitucional 38/2007, de 15 de febrero


El Tribunal Constitucional, –en su sentencia 38/2007, de 15 de febrero de 2007– nos aporta una reflexión sumamente valiosa en su fundamento jurídico quinto, que advierte lo siguiente:

“El credo religioso objeto de enseñanza ha de ser, por tanto, el definido por cada Iglesia, comunidad o confesión, no cumpliéndole al Estado otro cometido que el que se corresponda con las obligaciones asumidas en el marco de las relaciones de cooperación a las que se refiere el artículo 16.3 de la Constitución Española. Se sigue de lo anterior que también ha de corresponder a las confesiones la competencia para el juicio sobre la idoneidad de las personas que hayan de impartir la enseñanza de su respectivo credo. Un juicio que la Constitución permite que no se limite a la estricta consideración de los conocimientos dogmáticos o de las aptitudes pedagógicas del personal docente, siendo también posible que se extienda a los extremos de la propia conducta en la medida en que el testimonio personal constituya para la comunidad religiosa un componente definitorio de su credo, hasta el punto de ser determinante de la aptitud o cualificación para la docencia, entendida en último término, sobre todo, como vía e instrumento para la transmisión de determinados valores. Una transmisión que encuentra en el ejemplo y el testimonio personales un instrumento que las Iglesias pueden legítimamente estimar irrenunciable”.

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Alberto Freire
Alberto Freire es graduado en Derecho por la Universidad de Cádiz.