martes, 3 de marzo de 2015

Dinámica de la prestación por desempleo



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Atendiendo a la dinámica de la prestación por desempleo vamos a ver el nacimiento del derecho, la duración de la prestación y finalmente la suspensión y extinción de la protección por desempleo.

Prestacion por desempleo

- Nacimiento del derecho


El acceso a la protección requiere formalizar una solicitud a la Entidad Gestora, la cual una vez que haya verificado el cumplimiento de los requisitos procederá a reconocer el derecho (artículo 209.1 de la Ley General de la Seguridad Social), no cabe pues el reconocimiento de oficio. La solicitud deberá presentarse dentro del plazo de 15 días hábiles a contar desde la situación legal de desempleo. En caso de solicitud extemporánea la prestación se reduce en tantos días como medien entre la fecha en que hubiera tenido lugar el nacimiento del derecho, salvo que se acredite fuerza mayor. La solicitud requiere la inscripción como demandante de empleo del solicitante por lo que de no haberse hecho antes deberá realizarse en el momento de la solicitud (exigencia que es coherente con la necesidad de acreditar en todo momento una plena disponibilidad a ocupar un puesto de trabajo).

- Duración de la prestación por desempleo


La duración de la prestación por desempleo estará en función de los períodos de ocupación cotizada en los últimos seis años anteriores a la situación legal de desempleo. El artículo 210.1 de la Ley General de la Seguridad Social establece la escala. El período mínimo es de 360 días y la prestación en este caso es de 120 días.

A efectos de determinación del período de ocupación cotizada, se tiene en cuenta todas las cotizaciones que no hayan sido computadas para el reconocimiento de un derecho anterior, tanto del nivel contributivo como asistencial (artículo 210.2 de la Ley General de la Seguridad Social). Cada reconocimiento del derecho pondría el “contador a cero” para futuras prestaciones de desempleo (es una regla exclusiva para la protección por desempleo), salvo para el supuesto de suspensión de la relación laboral prevista en el artículo 45.1.n del Estatuto de Trabajadores (víctimas de violencia de género).

No se computan las cotizaciones correspondientes al tiempo de abono de la prestación que efectúe la Entidad Gestora, o en su caso la empresa.

En los casos en que el período que corresponde a las vacaciones anuales no hayan disfrutadas se computará como período de cotización a los efectos de la prestación de desempleo.

- Suspensión y extinción de la protección por desempleo


La suspensión supone la interrupción temporal tanto del abono de la prestación, como de la obligación de cotizar reanudándose la protección una vez cesa la causa que motivó la suspensión (artículo 212.2 de la Ley General de la Seguridad Social). El período de suspensión no afecta al tiempo que reste de disfrute que queda “congelado”, salvo el supuesto de suspensión como sanción en el que la prestación se reduce en igual período.

Las causas de suspensión y extinción de la prestación están tasadas en la Ley General de la Seguridad Social (artículo 212, que se ha visto ampliado los supuestos tras el Real Decreto-Ley 11/2013 de 2 agosto y 213 respectivamente) se puede destacar entre ellas los supuestos de sanciones derivadas de infracciones; de manera que si éstas son calificadas de leves (de conformidad con la Ley de Infracciones y Sanciones del Orden Social, entre otras incumplir con el compromiso de actividad o no comparecer previo requerimiento) o graves (rechazo de una oferta adecuada de empleo, la negativa a participar en trabajos de colaboración social o en acciones de formación) determinará la suspensión de la prestación. Pero si, por el contrario, la infracción se califica de muy grave se producirá la extinción de la prestación.

Si el perceptor realiza temporalmente un trabajo por cuenta ajena o propia, en principio se produce la suspensión de la prestación durante el tiempo que dure la actividad, debiéndose reanudar la prestación por el tiempo que le restaba con la particularidad de conservar las cotizaciones efectuadas durante la realización de este trabajo para el reconocimiento de nuevo derecho siempre que la finalización del trabajo sea involuntaria. En cambio si el perceptor realiza una prestación de una duración igual o superior a 12 meses si está realizando un trabajo por cuenta ajena, o 60 si es por cuenta propia, tiene un derecho de opción que le va a permitir entre elegir entre dos prestaciones por desempleo. Esta opción consiste en reabrir el derecho a la prestación inicial por el período que le restaba con las bases y tipos que le correspondía, o percibir la nueva prestación generad. Si opta por la reapertura las cotizaciones que generó la prestación por la que no ha optado no podrá computar para el reconocimiento de un derecho posterior de nivel contributivo o asistencial. Lo que el legislador pretende es que las cotizaciones que generan un nuevo derecho se pierden si no se optan por éstas. Y ésta es, a nuestro juicio, la única deducción incuestionable. Sólo existe pérdida cuando se optase por el beneficio del derecho anterior, en ese caso no podrán computarse las cotizaciones generadas en el nuevo trabajo a efectos del reconocimiento de un derecho posterior.

En el contexto de la crisis económica actual, y como medida excepcional y coyuntural, se ha establecido que el mencionado derecho de opción y consiguiente consumo de cotizaciones pueda excepcionarse cuando se trate de suspensiones de contratos de trabajo o reducciones de jornada en virtud del artículo 47 del Estatuto de Trabajadores, o de un procedimiento concursal, y posteriormente, dichos contratos se extingan al amparo de lo establecido en los artículos 51 o 52 c) del Estatuto de Trabajadores o del artículo 64 de la Ley Concursal.