jueves, 5 de febrero de 2015

Derecho a la prestación de la Seguridad Social: requisitos



Las condiciones necesarias para que nazca la protección son las siguientes: 1º existencia de lesiones invalidantes; 2º afiliación y alta o bien cumplimiento de condiciones alternativa; 3º periodo de carencia suficiente y por último edad inferior a la de jubilación.


- Afiliación/alta


Como regla general, según lo previsto en el artículo 124.1 Ley General de la Seguridad Social, el acceso a las prestaciones de seguridad social se condiciona al cumplimiento de los requisitos generales de afiliación y alta, o situación asimilada al alta, al sobrevenir la contingencia o situación protegida, salvo disposición legal expresa en contrario o alta de pleno derecho, como ocurre para los riesgos profesionales. No obstante, al igual que para la jubilación, se ha producido una exoneración del requisito de alta cuando se trate de los grados de incapacidad permanente absoluta para todo trabajo o de gran invalidez derivados de contingencias comunes, en los que no es imprescindible estar en alta o en situación asimilada al momento del hecho causante. Esta salvedad queda condicionada, no obstante, a la concurrencia de otro requisito: que en tales supuestos el período mínimo de cotización acreditable sea de 15 años, distribuidos en la forma que prevé el artículo 138.2.b) de la Ley General de la Seguridad Social, es decir, de modo que la quinta parte de ese período exigido esté comprendida dentro de los diez años inmediatamente anteriores al hecho causante [artículo 138.3 de la Ley General de la Seguridad Social].

- Período de carencia


Si la incapacidad permanente deriva de accidente, sea o no de trabajo, o de enfermedad profesional, no será exigible ningún periodo previo de cotización. Pero para las situaciones causadas por contingencias comunes el período de cotización requerido varía en función del grado de incapacidad de que se trate, de la situación de alta o no alta de la que se proceda, y de la edad del trabajador al momento del hecho causante.

Antes de la modificación realizada en 1985 (Ley 26/1985) establecía un período general de 1800 días (sesenta meses computados a treinta por mes) sin embargo a partir de dicha fecha, dicho período sólo tiene vigencia para la IPP derivada de enfermedad común.

Para el resto de grados de incapacidad permanente el período de carencia depende de la edad del sujeto causante. El sistema acogido por el artículo 138.2 de la Ley General de la Seguridad Social aunque puede resultar complejo, porque opta por exigir tiempos de cotización diversos en función de la edad del sujeto, es razonable habida cuenta de que, por ejemplificar, exigir diez años de cotización a quien tiene veinte años de edad sería disparatado. Así a) en causantes menores de 31 años se requiere un período de cotización equivalente a la tercera parte del tiempo transcurrido entre la fecha de cumplimiento de los 16 años y la del hecho causante. Para este supuesto no se precisa que la carencia requerida esté comprendida en un específico período de tiempo; b) en causantes con 31 o más años se requiere un período genérico de cotización equivalente a un cuarto del tiempo transcurrido entre la fecha de cumplimiento de los 20 años y la del hecho causante, con un mínimo, en todo caso, de cinco años. Para esta última situación se precisa, además del anterior requisito genérico, otro que se denomina «período específico de cotización», ya que un quinto del anterior período exigido deberá estar comprendido en los diez años inmediatamente anteriores al hecho causante o en los diez años inmediatamente anteriores a la fecha en que cesó la obligación de cotizar, si se accede a la pensión desde una situación de alta o asimilada, sin obligación de cotizar. Para los casos de Incapacidad permanente Absoluta o Gran invalidez derivada de enfermedad común o accidente no laboral cuando el beneficiario no se encontrase en alta o situación asimilada el período mínimo exigible será de quince años de los que al menos un quinto (tres) deberá estar comprendidos en los últimos diez años.

El sujeto causante debe tener edad inferior a los sesenta y cinco años en el momento de producirse el hecho causante. Pero quienes hayan superado esa edad, de manera excepcional puede lucrar la protección propia de la incapacidad permanente cuando no reúna todos los requisitos para acceder a la pensión de jubilación en el sistema de la Seguridad Social (artículo 6.2. del Real Decreto 1647/1997).