domingo, 11 de enero de 2015

Requisitos del derecho a las prestaciones de la Seguridad Social: prestaciones contributivas y no contributivas



El acceso a cualquier prestación del sistema de Seguridad Social requiere siempre el cumplimiento de algunos requisitos distintos según se trate de la modalidad contributiva o no contributiva y del tipo de prestación.

Prestaciones de la Seguridad Social

- Prestaciones no contributivas y sus requisitos


En el caso de las prestaciones no contributivas que cumplen la función de subsistencia o compensatoria de la carencia real de ingresos, su reconocimiento no se hace depender de cuál haya sido la situación laboral del posible beneficiario sino que lo relevante es que el sujeto esté en una situación de necesidad real. Puesto que se trata de prestaciones cuya finalidad es garantizar un mínimo de subsistencia los requisitos exigidos tienden a la acreditación de que bien el sujeto o bien la unidad familiar o ambos no alcanzan un nivel mínimo de rentas. Junto a este requisito existe otro general como es el de residencia en España por un cierto período de tiempo previo que sirve para poner de manifiesto la pertenencia del sujeto protegido a la comunidad de la que reclama solidaridad y tutela. Por último, al igual que sucede con las prestaciones contributivas el beneficiario ha de cumplir unos requisitos particulares, propios de cada prestación.

- El derecho a las prestaciones del nivel contributivo y sus requisitos


+ Alta y afiliación en el momento en que se produce la contingencia


Para que surja el derecho a las prestaciones de la Seguridad Social, la Ley General de la Seguridad Social (artículo 124) exige, con carácter general aunque no en todos los casos (por ejemplo, en el caso de la jubilación ni para algunos supuestos de invalidez permanente), el cumplimiento del requisito de estar afiliado y en alta en el momento en que se produce la contingencia. Como hemos visto, este requisito se cumple con la realización de los "actos de encuadramiento", que corresponda con la efectiva prestación del trabajo ya que, en caso contrario, seria un supuesto de fraude. Pero el requisito de afiliación y alta también puede cumplirse por otras vías.

Se trata de la asimilación al alta, en virtud de la cual quien no podría ser sujeto protegido (normalmente por no realizar prestación profesional alguna) puede considerarse tal (de aquel el termino asimilación) porque el ordenamiento de la Seguridad Social así se lo permite expresamente. Hay que decir, sin embargo, que la asimilación al alta, aparte algunos casos concretos, no es general, de manera que existen supuestos específicos de asimilación al alta según el tipo de prestaciones.

La otra vía es la llamada "alta presunta o de pleno derecho", establecida en el artículo 125 de la Ley General de la Seguridad Social. Se trata del supuesto en que el empresario ha incumplido sus obligaciones de afiliación o de alta del trabajador y ni este la ha instado, ni la Entidad Gestora la ha practicado de oficio. Para evitar que el trabajador que se encuentre en esta situación se vea des protegido, la Ley General de la Seguridad Social lo considera en alta (a través de la ficción jurídica) y no le exige, por lo tanto, el cumplimiento formal de los actos de encuadramiento. Ahora bien, el alta presunta o de pleno derecho no se produce siempre (porque, en este caso, la exigencia misma del alta quedaría sin sentido al suponerla existente en todo caso) sino solo en relación a algunas prestaciones (asistencia sanitaria, desempleo) y en relación a todas las que se deriven de accidente de trabajo o enfermedad profesional (incapacidad temporal, invalidez permanente, muerte).

+ El "período de carencia" o de cotización


El segundo requisito, también variable según el tipo de contingencia y de prestación, es el denominado "período de carencia" o de cotización. Es decir, para que surja el derecho a la prestación, el trabajador debe hacer cotizado efectivamente a la Seguridad Social durante un cierto período de tiempo antes del momento en que se produce la contingencia (no obstante el incumplimiento de esta obligación por el empresario no impide el computo del período donde esa cotización debió haberse hecho, aunque ello generara responsabilidades para el empresario incumplidor). En general, este período de cotización previo no se exige para las prestaciones derivadas de accidente, ya sea de trabajo o no laboral, y de enfermedad profesional por lo tanto, solo en los supuestos de enfermedad común. Pero se exige siempre, por ejemplo, en el caso de las prestaciones por desempleo.

Partiendo de estos dos requisitos, cuando una determinada contingencia (la invalidez para el trabajo, la muerte o el cese del trabajo por jubilación, por ejemplo) incide sobre un sujeto protegido que los reúne, se dice que se ha producido el hecho causante, en el sentido de que tal hecho da origen (esto es, "causa") el derecho a la prestación correspondiente que ya podrá exigirse de la Seguridad Social.