lunes, 26 de enero de 2015

La incapacidad temporal



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La Ley de Seguridad Social de 1966, en precepto que ahora es el artículo 128, delimitaba una figura genérica, a la que llamó ILT dentro de la cual incluía tres situaciones diferentes: el impedimento momentáneo para el trabajo provocado por enfermedad o accidente, que requiere asistencia sanitaria; los llamados períodos de observación por enfermedad profesional; los períodos de descanso por maternidad. La Ley 42/94, de 30 de diciembre, sobre medidas fiscales, administrativas y de orden social, entre otras novedades de interés desgaja la situación de descanso por maternidad, que pasa a constituir una situación protegida autónoma en los artículos 133 bis a 133 quinquies.

Prestaciones por incapacidad temporal

En incapacidad temporal se encuentra aquella persona que sufre un impedimento de tipo patológico que le imposibilita seguir desarrollando su trabajo o profesión, al menos durante un cierto tiempo, hasta que logre su curación o el restablecimiento de su salud.

- Caracteres de la incapacidad temporal


La situación de necesidad que protege el sistema de Seguridad Social en estos casos es, por un lado, la pérdida de ganancias como consecuencia de la incapacidad para trabajar, y por otro lado, el requerimiento de una asistencia sanitaria para conseguir el restablecimiento del trabajador afectado. Una situación de necesidad que debe ser, en todo caso, transitoria, temporal, debida a la misma temporalidad de la incapacidad que sufre el trabajador, de modo que recibiendo asistencia sanitaria y prestaciones recuperadoras, en su caso, durante un cierto tiempo fijado por la ley, se presume que el trabajador recuperará su plena capacidad para trabajar.

No se olvide que en realidad la incapacidad temporal se concibe legalmente por contraposición a la invalidez permanente, situación aparece cuando el trabajador presenta reducciones anatómicas o funcionales graves presumiblemente definitivas que disminuyan o anulen su capacidad laboral.

En sustancia los aspectos de la figura serían (García Ninet):

+ Una alteración somática o psíquica que impida la prosecución de la tarea hasta entonces desarrollada por el trabajador. Debemos tener en cuenta que por un lado que la intensidad del impedimento a que la incapacidad temporal se reconduce no se gradúa o modaliza, a diferencia de lo que ocurre con la invalidez permanente, en que caben varios grados y por otro que el impedimento no siempre tiene una traducción real sobre el trabajo, ya que a veces se accede a la incapacidad temporal desde la situación de desempleo total con percepción de prestaciones.

+ La alteración de la salud es algo que controlan los Servicios médicos que prestan la asistencia sanitaria, ya que, sin tal asistencia, la situación legal de incapacidad temporal no existe (fundamento control mínimo en situaciones en que se han constatado algunos comportamientos irregulares de parte de los interesados).

+ El estado de inhabilidad para el trabajo es temporal por definición. Pero la temporalidad no condiciona el sentido de la evolución de la dolencia: habrá casos que caminan hacia la curación, y otros que lo hacen hacia la invalidez permanente.

- Situaciones determinantes


A la hora de establecer el ámbito de la protección que se dispensa por el sistema de Seguridad Social, no se va a proteger toda situación de incapacidad para seguir prestando el trabajo, cualquier que fuera la causa que lo motivó, sino que antes bien la ley va a especificar y concretar los riesgos o causas que pueden dar lugar a una incapacidad temporal protegible por dicho sistema, y que son las siguientes tal y como las señala el artículo 128.1. de la Ley General de la Seguridad Social:

+ Las debidas a enfermedad común o profesional y accidente, sea o no de trabajo, provocando una incapacidad para trabajar y la necesidad de recibir asistencia sanitaria.

+ Los períodos de observación de una enfermedad profesional en los que se prescriba la baja en el trabajo durante los mismos, en tanto que fuera necesario para el estudio y diagnóstico médico de la enfermedad, aun cuando ésta no imposibilitara real y directamente la prestación de trabajo.

- Requisitos para beneficiarse de las prestaciones por incapacidad temporal


De acuerdo con el artículo 130 de la Ley General de la Seguridad Social serán beneficiarios de las prestaciones otorgadas por incapacidad temporal aquellos trabajadores por cuenta que reúnan los siguientes requisitos:

+ Requisitos generales de afiliación y en situación de alta o asimilada.

+ Requisito especial de cubrir un período de carencia.

. Respecto del requisito del alta debemos distinguir:

* Contingencias comunes: El artículo 130 hace una expresa remisión al artículo 124.1. de la Ley General de la Seguridad Social donde se establece el requisito general, para acceder a las prestaciones, de estar en alta o en situación asimilada al alta.

* Contingencias profesionales: También es necesaria el alta, lo que sucede es que, en interés del trabajador, se le considera de pleno derecho en la situación de alta aunque el empresario haya incumplido sus obligaciones (artículo 125.3 de la Ley General de la Seguridad Social), lo que ordinariamente se traduce en un anticipo de la prestación por la entidad correspondiente, sin perjuicio de que más tarde repita frente al empresario, beneficio que no existirá en las contingencias comunes.

* La huelga y el cierre patronal son objeto de una consideración particularizada. Con carácter general, el trabajador permanece en situación de alta especial (artículo 125.6); pero se precisa que en tales hipótesis el trabajador no tiene derecho a la prestación económica de incapacidad temporal (artículo 131.3).

. Respecto de la cotización:

La exigencia es ahora únicamente en el supuesto de Incapacidad Temporal derivada de enfermedad común, cifrada en 180 días dentro de los 5 años inmediatamente anteriores al hecho causante.

No se exige, en consecuencia, período de carencia alguna para la incapacidad temporal derivada de accidente, sea o no de trabajo, la que proviene de enfermedad profesional, y la que trae su causa en períodos de observación de enfermedad profesional.

- Contenido de la prestación por incapacidad temporal


Se prevén dos tipos de prestaciones: una sanitaria y un subsidio de contenido económico, que es lo que se conoce como subsidio de Incapacidad Temporal.

La alteración de la salud produce un defecto de ingresos al no poder el trabajador desempeñar su actividad laboral, por ello la prestación además de la sanitaria, tendrá contenido económico para paliar el lucro cesante y será temporal, es decir, mientras persista la situación de alteración de la salud o en todo caso hasta que se agote el tiempo máximo de duración establecido por la ley para cada una de las situaciones protegidas. Así pues, la prestación tendrá por objeto un subsidio temporal o cantidad dineraria cuya cuantía se obtiene al aplicar a la base reguladora un determinado porcentaje.

- Cuantía económica de este subsidio


Para el caso de la incapacidad temporal derivada de contingencia común, la cuantía de este subsidio se calcula en función de cuál haya sido la cotización por contingencias comunes del mes inmediatamente anterior al hecho causante; la base de cotización de ese mes funciona así como base reguladora (de forma que Base Reguladora=Base de cotización del mes anterior). A esta base se le aplica un porcentaje variable según el momento de la incapacidad temporal.

El porcentaje a aplicar a la base reguladora es del 60%, cuando la incapacidad temporal deriva de enfermedad común o accidente no laboral, entre el cuarto día y el vigésimo de la baja en el trabajo, ambos inclusive y a partir de vigésimo primero sube al 75%. En este supuesto, la percepción del subsidio sigue la siguiente secuencia temporal: a) durante los tres primeros días el sujeto no percibe ni salario ni prestación b) a partir del cuarto día y hasta el decimoquinto, ambos inclusive, el subsidio va as ser a cargo del empresario y abonado por él, desplazando los costes de la prestación hacia el empresario para forzar la actividad de control por parte de éste c) desde el decimosexto y hasta su conclusión el pago de subsidio correrá a cargo de la entidad responsable (INSS o MATEPSS) aunque lo abone materialmente el empresario si existe relación laboral de acuerdo con las reglas del pago delegado.

En caso de Accidente de trabajo o enfermedad profesional el porcentaje aplicable a la Base reguladora desde su inicio será del 75%.

- Dinámica de la prestación


Analizamos a continuación el desenvolvimiento de la incapacidad temporal, en cada una de las situaciones protegidas, destacando el nacimiento, su duración y finalmente su extinción.

+ Nacimiento de la prestación por incapacidad temporal


El artículo 131 de la Ley General de la Seguridad Social determinan el momento a partir de cual se devengan la prestación por incapacidad temporal distinguiendo entre las diferentes situaciones protegidas: en caso de enfermedad común o accidente no laboral, a partir del decimosexto día de baja, estando a cargo del empresario el abono de la prestación al trabajador desde los días cuarto al decimoquinto de baja, ambos inclusive; en caso de accidente de trabajo desde el día siguiente al que haya tenido lugar, o desde el día siguiente a la baja cuando esta fuese posterior a la fecha del accidente; en caso de enfermedad profesional a partir del día siguiente al de la baja médica para el trabajo o de que se considere período de observación para establecer el diagnóstico definitivo

+ Configuración del tiempo de duración de la prestación


El elemento temporal Como anteriormente hemos indicado, la incapacidad temporal tiene en todos los casos una duración limitada, así el legislador ha establecido unas determinadas fronteras temporales, y en consecuencia, ha objetivado lo que considera como elemento temporal de la incapacidad temporal. De este modo y de acuerdo a lo establecido en el artículo 128.1.a) de la Ley General de la Seguridad Social la situación de incapacidad temporal tendrá una duración máxima de 545 días; aunque los efectos económicos de la misma puedan llegar a prorrogarse hasta un máximo de 730 días computados desde el inicio de la incapacidad temporal. Esto no impide que antes de su agotamiento, en cualquier momento el sujeto puede recibir alta médica por curación; o bien de por concluida la situación de transitoriedad porque las lesiones se han objetivado como definitivas.

El tiempo máximo de la incapacidad temporal se distribuye en las siguientes fases: en primer lugar un tramo o fase inicial de 365 días durante los cuales el trabajador estará sometido a control, sea de los servicios públicos de salud, de las mutuas o del INSS. Este tramo inicial puede ser prorrogado por otro tramo de 180 días (prórroga ordinaria) cuando se presuma que durante ellos puede el trabajador ser dado de alta médica por curación. En este tramo se ha establecido un mayor control siendo el INSS será el único órgano competente para reconocer la situación de prórroga expresa con un límite máximo de 180 días.

Agotada la situación de incapacidad temporal, la Ley General de la Seguridad Social prevé otras posibles prórrogas extraordinarias de los efectos de la situación de incapacidad temporal: En primer lugar, la prórroga de calificación en la que se establece un plazo máximo de tres meses para examinar el estado del incapacitado a efectos de su calificación en el grado de incapacidad permanente que proceda (artículo 131 bis apartado 2 de la Ley General de la Seguridad Social); En segundo lugar la prórroga de demora de la calificación para los casos en los que pese a continuar la necesidad de tratamiento médico (porque exista alguna posibilidad de recuperar la capacidad o mejora de la misma con vistas a su reincorporación laboral) la situación del interesado aconseje demorar la calificación de la permanencia, ésta podrá retrasarse por el período de tiempo que sea preciso sin que, en ningún caso, pueda superar los 730 días desde la fecha en que se haya iniciado la incapacidad temporal (artículo 131 bis apartado 2 de la Ley General de la Seguridad Social). Ambas situaciones de prórrogas extraordinarias de la incapacidad temporal (entendiendo que sólo se prorrogan los efectos económicos de la incapacidad temporal) constituye la antesala de la permanencia de la incapacidad.

- Gestión y control


Durante los primeros 365 días el control de la prestación de la incapacidad temporal, dada su dimensión sanitaria, es compartido por los Servicios Públicos de Salud (en Andalucía SAS), la MATEPSS y las empresas autorizadas para colaborar voluntariamente, a los que hay que añadir el INSS (Ley 35/2010).

El control de la situación médica se formaliza a través de los correspondientes partes de baja, confirmación y alta.