miércoles, 28 de enero de 2015

Incapacidad permanente: delimitación conceptual y elementos configuradores



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La incapacidad permanente –en otros tiempos llamada “invalidez permanente”- constituye una contingencia clásica dentro de los sistemas de previsión y seguridad social. Nos encontramos ante una de las situaciones de necesidad que mayor protección merece en nuestro ordenamiento jurídico, y prueba de ello lo es el establecimiento de la prestación de incapacidad en la modalidad no contributiva.

Incapacidad permanente y Seguridad Social

Para el Régimen General su regulación se contiene en los artículos 136 a 149 de la Ley General de la Seguridad Social, completados por diversas normas reglamentarias, como la OM de 15 de abril de 1969 (RCL 1969, 869) , parcialmente vigente. Los Regímenes Especiales cuentan con previsiones propias, aunque con frecuencia remiten a las reglas del Régimen General. Como regla general la legislación de seguridad social contempla la incapacidad que surge tras la incorporación de una persona a dicho sistema, pero las reducciones anatómicas o funcionales existentes en la fecha de afiliación del interesado en la seguridad social no impedirán la calificación de incapacidad permanente si se trata de persona con discapacidad y se constata que tales reducciones se han agravado con posterioridad a dicha afiliación, “provocando por sí mismas o por concurrencia con nuevas lesiones o patologías una disminución o anulación de la capacidad laboral que tenía el interesado en el momento de su afiliación” ( artículo 136.1 de la Ley General de la Seguridad Social). La incapacidad permanente puede derivar de riesgos profesionales o riesgos comunes.

Frente a la Incapacidad temporal cuya característica es la transitoriedad, con expectativas de curación, la Incapacidad Permanente (IP) para el trabajo se configura como irreversible y presumiblemente definitiva, con el consiguiente déficit de ingresos del beneficiario, al que la acción protectora de la Seguridad Social deberá ofrecer cobertura. El artículo 134.3. define la incapacidad permanente como "la situación del trabajador, que después de haber estado sometido al tratamiento prescrito y de haber sido dado de alta médicamente, presenta reducciones anatómicas o funcionales graves, susceptibles de determinación objetiva y previsiblemente definitivas, que disminuyan o anulen su capacidad laboral" (tanto puede ser por causas físicas como psíquicas).

- Elementos configuradores de la Incapacidad Permanente


Partiendo de la definición legal podemos distinguir cuatro elementos:

+ Sometimiento previo al tratamiento médico prescrito


Como se ha señalado la incapacidad temporal es un proceso dinámico por lo que su diseño normativo se configura desde la perspectiva de la transitoriedad de las lesiones, esto es, desde la consideración de que el trabajador recuperará su capacidad laboral recibiendo entonces el alta médica por curación. Pero no siempre el fin de esta situación provisional se produce por un alta médica por curación; por el contrario, es bastante probable que lo que inicialmente fue temporal pase a ser considerado como definitivo. Se produce entonces, un tránsito de la temporalidad de las lesiones a la permanencia de las mismas.

+ Reducciones anatómicas y funcionales graves


Ha de tratarse de lesiones de relevancia que, en principio, no tienen que estar necesariamente relacionadas con el deterioro propio de la edad.

+ Duración en el tiempo de las secuelas: previsiblemente definitiva


El tercer elemento está relacionada con la duración en el tiempo de las secuelas, que deben ser previsiblemente definitiva. Es importante subrayar el carácter "previsible", por esta razón el precepto añade que "no obstará a tal calificación la posibilidad de recuperación de la capacidad laboral del inválido, si dicha posibilidad se estima médicamente como incierta o a largo plazo".

+ Disminución o anulación de la capacidad laboral


Por último y como consecuencia se produce una disminución o anulación de la capacidad laboral: el criterio de valoración de la disminución de la capacidad laboral es el de relacionar tal disminución de la capacidad con la profesión que ejercía el sujeto antes de producirse la situación protegida.

El hecho causante varía en función de si la situación de incapacidad permanente ha estado o no precedida de una incapacidad temporal. Si el trabajador ha estado en situación de incapacidad temporal y sea declarado Incapaz permanente el hecho causante se considera producido en el momento del agotamiento de la Incapacidad temporal. En caso contrario el hecho causante se produce con el dictamen del Equipo de Valoración de Incapacidades reconociendo la Incapacidad y su grado.