martes, 6 de enero de 2015

Financiación del sistema de Seguridad Social



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La Seguridad Social cuenta con un patrimonio único cuyos recursos son gestionados por la Tesorería General de la Seguridad Social, que son los que se recogen en su presupuesto. Precisamente las repercusiones económicas de un sistema de Seguridad Social dependen principalmente de la forma en que se obtengan estos recursos.


- Principal fuente de financiación de la Seguridad Social en España: cotizaciones de empresas y trabajadores


A grandes rasgos, en el caso de España, la principal fuente de financiación la constituyen las cotizaciones de empresas y trabajadores, aunque si bien también hay que tener en cuenta las transferencias que el Estado realiza al Sistema. El artículo 86 de la Ley General de la Seguridad Social enumera los diferentes recursos para la financiación de la seguridad social en el que se incluyen como más importante los derivados de las aportaciones del Estado y de las cotizaciones sociales de las personas obligadas.

+ Obligación de cotizar: nacimiento y extinción


Centrando la atención en el sistema de financiación de la Seguridad Social en España, se basa principalmente en las cotizaciones sociales de las empresas y los trabajadores (92%), destinadas a financiar las prestaciones contributivas. La obligación de cotizar nace desde el momento de la iniciación de la actividad laboral correspondiente y se mantiene durante todo el periodo en que el trabajador esté de alta en el Régimen General o preste sus servicios, incluso en periodos de incapacidad laboral o periodos de prueba, y se extingue cuando se produce la cesación en la prestación de los servicios y la comunicación de la baja del trabajador a la Dirección Provincial de la Tesorería General de la Seguridad Social en el plazo reglamentario.

+ Determinación de la cuantía de la cotización


La cuantía de la cotización se determina aplicando el tipo o porcentaje que cada año se establece para cada contingencia protegida (establecido en la Ley de Presupuestos Generales del Estado) a la base de cotización correspondiente a cada trabajador, determinándose de esta forma las cuotas a ingresar.

La base de cotización para todas las contingencias y situaciones amparadas por el Régimen General, incluidas las de accidentes de trabajo y enfermedad profesional, vendrá determinada por las retribuciones salariales que, con carácter mensual, tiene derecho a percibir el trabajador, o bien por las que efectivamente perciba, de ser éstas superiores, y las percepciones de vencimiento superior al mensual que se prorratean a lo largo de los 12 meses del año. Anualmente se establecen límites a la cotización mediante la fijación de bases mínimas y máximas de cotización a la Seguridad Social.

- Financiación pública de la Seguridad Social


Además de la financiación (mayoritaria) de la Seguridad Social mediante las cotizaciones sociales, también se produce una financiación pública, por parte del Estado (siendo esta aportación estatal, alrededor del 5-6%, menor que en otros países), en forma de transferencias o de subvenciones, destinadas a financiar fundamentalmente las prestaciones no contributivas (que proceden de impuestos generales), principalmente a partir de la Ley de Presupuestos Generales del Estado de 1989. Dichas transferencias son realizadas tanto por el propio Estado como por el Servicio Público de Empleo Estatal (abono de parte de las cuotas de los desempleados) y otros organismos. Cuando se analiza la financiación estatal del sistema de Seguridad Social sería conveniente tener en cuenta no sólo las cuantías de las transferencias efectuadas a través de los Presupuestos Generales del Estado, sino también los beneficios fiscales que sobre todo en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) pueden ser considerados como gastos fiscales para la Administración Pública española y que en alguna medida es una forma de financiación encubierta del sistema.

- Los "fondos de cobertura"


En un momento de especial incertidumbre, como el que venimos viviendo en las últimas décadas en toda Europa, sobre la cobertura financiera de necesidades futuras del Sistema, interesa especialmente mencionar la existencia de “fondos de cobertura” frente a los riesgos de desequilibrio del Sistema. Así se prevé un Fondo de estabilización único para todo el sistema, en el seno de la TGSS (art. 88 LGSS). Más recientemente y con mayor trasparencia se ha previsto la constitución de un Fondo de Reserva (art. 91LGSS), para atender las necesidades originadas por desviaciones entre ingresos y gastos (art. 87.2 LGSS). Este fondo se dota con cargo a los excedentes de los ingresos que financian los gastos de carácter contributivo, resultantes de la liquidación de los presupuestos de la Seguridad Social en cada ejercicio económico (esta hucha de la seguridad social cuenta con en torno al 2% del PIB cifra que resulta insuficiente para atender eficazmente su función.

- El modelo de reparto (España): equilibrio financiero entre ingresos y gastos año a año


El modelo de financiación del sistema español de la Seguridad Social es el denominado modelo de reparto, que se basa en el equilibrio financiero entre los ingresos y los gastos año a año. Lo recaudado en cada ejercicio presupuestario (es decir, lo que aportan los trabajadores en activo) se distribuye entre los beneficiarios, mediante el pago de las correspondientes pensiones. La idea principal de este modelo es la solidaridad intergeneracional, siendo sus ventajas más destacadas su mayor sencillez y la adaptación de los recursos disponibles a las variaciones del coste de la vida. Sin duda se trata de un modelo que se muestra más ajustado a las exigencias de justicia social distributiva que parece animar las bases constitucionales del régimen público de seguridad social. Sin embargo, el principal inconveniente que presenta este sistema es su sensibilidad a las oscilaciones demográficas. Este régimen de reparto plantea en la coyuntura económica actual problemas estructurales, pues el sistema de reparto basado en la solidaridad presupone la incorporación de nuevos cotizantes en cada generación, lo que permite comprender los desequilibrios que puede producir los altos índices de paro en una generación.

- El sistema de capitalización (Chile y Estados Unidos)


El otro gran modelo de financiación, inspirado en la lógica del aseguramiento mercantil, es el sistema de capitalización (Chile y Estados Unidos), que se basa en que las aportaciones anuales de cada trabajador van constituyendo una reserva que, incrementada con los intereses que rinda, pueda ser utilizada por éste para mantenerse cuando deje de estar activo. La idea principal de este modelo es el ahorro (no la solidaridad) contando como principales ventajas la garantía que brinda a los asegurados y las consecuencias positivas que la actividad ahorradora tiene para la marcha de la economía. Sin embargo, además de los problemas de desigualdad que genera, pues es obvio que no todos tienen la misma capacidad de ahorro, tiene gravísimos problemas financieros, tales como su inadecuación (por su complejidad y elevado coste financiero inicial) para la puesta en marcha de un sistema de Seguridad Social y el riesgo que supone este tipo de operaciones a largo plazo por la posible devaluación de la moneda nacional, riesgo que sería asumido por el pensionista. Aunque de forma excepcional pero no irrelevante, nuestro ordenamiento positivo no desconoce alguna manifestación de este sistema de capitalización. Una vez más lo encontramos como especificidad de la protección por contingencias profesionales (art. 201 LGSS).

- ¿Cuál es el sistema más adecuado para financiar la Seguridad Social?


En la actualidad, la polémica sobre qué sistema es el más adecuado se ha extendido y ampliado, aumentando las voces que sugieren la sustitución del modelo de reparto (el que existe en la gran mayoría de los países) por el modelo de capitalización, o al menos la introducción de algunos elementos del sistema de capitalización o la corrección de algunos defectos del sistema de reparto. La razón de este debate reside en que el envejecimiento de la población en las sociedades occidentales está provocando problemas de financiación, por lo que se hace necesario introducir algunos elementos correctores que tengan como objetivo equilibrar la relación entre cotizantes y pensionistas, mediante la creación de empleo, el incremento de la tasa de natalidad, entre otras posibles medidas.