jueves, 21 de marzo de 2013

Estructura y partes del Derecho de la Seguridad Social



El Derecho de la Seguridad Social consta de un brazo contributivo (influencia del modelo Bismarck) y de un brazo no contributivo (influencia del modelo Beveridge).

La regulación originaria de la Seguridad Social se encuentra en el artículo 41 de la Constitución, que se encuadra dentro del Capítulo III: “Principios rectores de la política social y económica”. El artículo 41 CE establece la Seguridad Social como un régimen público, destinado a aplicarse a todos los ciudadanos en situaciones de necesidad. Su encuadre dentro del Capítulo III hace que no se considere un derecho, sino un simple principio que requerirá de desarrollo legislativo para que tal derecho pueda configurarse. Este desarrollo se concreta en la Ley General de la Seguridad Social.

La Seguridad Social se estructura en dos REGÍMENES: régimen general (trabajadores) y régimen especial. Hay regímenes especiales para los funcionarios públicos, civiles y militares; trabajadores en el campo y en el mar; minería; trabajadores del hogar; trabajadores autónomos y estudiantes. La conexión del Derecho del Trabajo con el Derecho de la Seguridad Social será mayor en los regímenes en que se proteja a trabajadores asalariados.

El régimen general está compuesto por prestaciones contributivas y no contributivas. Las prestaciones contributivas son por lo general más abundantes que las no contributivas, y normalmente tienen un equivalente en estas últimas, si bien reconoce derechos de forma más limitada. La conexión de las prestaciones contributivas con el Derecho del Trabajo es mayor que en el caso de las prestaciones no contributivas. Sin intención de realizar un estudio exhaustivo, a continuación enumeramos algunas de las prestaciones contributivas básicas (acción protectora):

• Asistencia sanitaria.

• Paternidad.

• Riesgo durante el embarazo.

• Incapacidad, sea temporal o permanente.

• Viudedad.

• Orfandad.

• Jubilación.

• Desempleo.