viernes, 22 de marzo de 2013

El pacto colectivo



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El convenio colectivo se define como (1) acuerdo (2) escrito entre una (3) representación de trabajadores y un empresario o una representación empresarial para la (4) regulación de las condiciones de empleo y trabajo y la ordenación de las relaciones laborales. Nota: las notas características son, pues: (1) el acuerdo se alcanza por un procedimiento transaccional, (2) la forma escrita, para que el acuerdo despliegue efectos frente a terceros, (3) sujetos, (4) objeto.

Naturaleza jurídica. El contrato colectivo es una institución compleja “con cuerpo de contrato y alma de ley”, por lo que existe controversia acerca de su naturaleza jurídica (tesis contractualistas y tesis normativistas). Se concluye que el convenio colectivo es un contrato porque nace del acuerdo de las partes, pero que sus efectos, en el caso de que el convenio se realice según las previsiones de la ley (convenio estatutario), se extienden no sólo a las partes sino también a terceros no intervinientes en el contrato. Esto se debe a su consideración como norma de Derecho objetivo que se integra sin más en el cuadro de las fuentes de producción jurídica.

Tipos de convenios colectivos. Según sus efectos, distinguimos:

• Convenios estatutarios, que tienen eficacia general o erga omnes, es decir, tiene efectos sobre la totalidad de los trabajadores y empresarios incluidos en su ámbito funcional y territorial de aplicación, sin distinguir entre afiliados o no afiliados a las representaciones profesionales que lo han suscrito. Son convenios estatutarios los que se negocian y concluyen de acuerdo con las reglas del Título III ET. Los requisitos exigidos por este Título III para otorgar eficacia general a un convenio son la estricta selección de los sujetos legitimados para negociar y la exigencia de representaciones de mayoría absoluta en la comisión negociadora.

• Convenios extraestatutarios, que tienen eficacia limitada a los trabajadores y empresarios directamente representados por los sujetos negociadores en el convenio. El resto de trabajadores o empresarios podrán adherirse individualmente al convenio, unas veces mediante declaración expresa y otras mediante asentimiento o aplicación efectiva, lo cual dota a este tipo de convenios de cierta vocación de generalidad.

Según el ámbito funcional, territorial y profesional, distinguimos:

• Convenio de empresa o convenio empresarial: es el que se establece en el ámbito de las relaciones de trabajo existentes en una empresa o a lo sumo en un grupo de empresas. En las empresas de ciertas dimensiones pueden establecerse unidades de negociación de ámbito más reducido, con arreglo a diversos criterios de delimitación funcional (centros de trabajo, departamentos o secciones, etc.), cuyos convenios recibirán también la denominación de convenios de empresa.

• Convenio de sector o rama de actividad: es el que se establece en el ámbito de un sector o rama de actividad. En determinados sectores pueden establecerse unidades de negociación de ámbito más reducido, en función de diversos criterios (materia prima utilizada, producto final, etc.), cuyos convenios recibirán también la denominación de convenios de sector o rama. Hay que tener en cuenta, además, que los convenios de sector o rama pueden ser negociados en distintos ámbitos territoriales o circunscripciones geográficas (municipio, provincia, CA, etc.).

• Convenio interprofesional o intersectorial: es el que tiene la pretensión de establecer reglas comunes bien para todas las relaciones de trabajo del conjunto del sistema productivo, bien para un ámbito funcional que comprende varias ramas de actividad. Generalmente, el nivel interprofesional de la negociación colectiva queda reservado, en los sistemas productivos de cierta extensión o complejidad, a la regulación de determinadas materias concretas de interés general; y, en los niveles inferiores (mediante acuerdos marco), a la orientación de la actividad negociadora.

• Convenio de “franja” o grupo de trabajadores: es el que se limita a un grupo de trabajadores que, por tener características profesionales muy peculiares, son impulsados a negociar separadamente sus condiciones de trabajo.

Según su función, distinguimos:

• Acuerdos o convenios marco: establecen reglas o pautas, tanto sobre la estructura de la negociación colectiva en el ámbito interprofesional o sectorial al que se aplican, como sobre el contenido de los convenios ordinarios negociados en ámbitos inferiores. Son “convenios para convenir”. Observamos que tienen fuerza vinculante y su ámbito funcional es el ámbito interprofesional o sectorial. Distintos de estos acuerdos o convenios marcos es el de los acuerdos sobre materias concretas suscritos a nivel interprofesional, cuya función es la regulación de las materias concretas aludidas.

• Convenios generales o básicos: fijan en un ámbito sectorial amplio las bases o condiciones de trabajo, que actúan como mínimo inderogable para otros convenios posteriores. Estos convenios pueden ser en parte también acuerdos o convenios marco.

• Acuerdos de reorganización productiva: se dirigen a organizar el trabajo y a adoptar las decisiones sobre el empleo o la plantilla. La negociación de estos acuerdos está a veces prevista por la propia ley, p.ej., para la modificación sustancial de las condiciones de trabajo (41 ET) o para la suspensión o la extinción colectiva de contratos de trabajo (47 y 51 ET).

• Acuerdos de paz: es el concluido con ocasión de una huelga o situación conflictiva entre trabajadores y empresarios, con el propósito principal de ponerle fin. Es frecuente que el acuerdo de paz actúe como acuerdo preliminar que sirva de base a la negociación de un posterior convenio colectivo.

En el ámbito comunitario europeo, los trabajadores podrán influir en la determinación de las condiciones de empleo y trabajo a través de las Directivas laborales “negociadas” y los acuerdos o convenios colectivos de ámbito europeo. Mientras que las Directivas son de obligada transposición en los Estados miembros, no ocurre así con los convenios europeos, cuya fuerza de obligar depende de las asociaciones empresariales y sindicatos de cada estado miembro que estén representadas o integradas por las confederaciones o entidades de ámbito europeo que hayan suscrito tales acuerdos.