viernes, 22 de marzo de 2013

Consejeros y asimilados



La exclusión de consejeros y asimilados se centra en la exclusión de “la actividad que se limite, pura y simplemente, al mero desempeño del cargo de consejero o miembro de los órganos de administración de las empresas que revistan la forma jurídica de sociedad”, siempre que su función dentro de la empresa “sólo comporte la realización de cometidos inherentes a tal cargo”. La exclusión se debe sobre todo a la falta del requisito de dependencia en el trabajo, puesto que se trata de personas que forman parte del órgano máximo de dirección de la empresa; aunque a veces también falta la nota de ajeneidad, por la participación que suelen tener en el capital social.

La figura de consejeros y asimilados, que es diferente de la relación laboral especial del personal de alta dirección, goza de las siguientes características:

• Su función principal es la representación y suprema dirección de la empresa.

• Su relación con la sociedad es la existente entre la persona jurídica y las personas físicas a través de las que actúa, por lo que su actividad está más cerca de los cometidos de la empresa que del trabajo dependiente.

• La relación del consejero con la sociedad no nace de un contrato de trabajo, sino de un nombramiento por parte del máximo órgano de gobierno, que da lugar a una relación de carácter mercantil que se rige por ese tipo de normas y por lo pactado entre las partes, en tanto no sea contrario a las normas imperativas.