viernes, 22 de marzo de 2013

Becarios y prácticas formativas



El becario (o la persona que esté realizando prácticas formativas) es aquél que no realiza en la empresa un trabajo en cuanto a prestación productiva de servicios, sino que realiza un trabajo meramente formativo (se entiende que con un programa formativo delimitado, que expone sus cometidos, su autorización, etc.). Con esto se quiere decir que lo principal en el trabajo del becario no es que sea productivo para la empresa, sino que proporcione la formación al becario. Se entiende que un trabajo así no origina resultados, y si los origina son más de carácter formativo que de carácter productivo; y por tanto se los queda el becario y no el empresario, con lo que faltaría la ajeneidad y por tanto el becario no se consideraría trabajador asalariado. El problema de estos supuestos es que siempre se presume laboralidad, luego habrá que destruir esta presunción mediante la acreditación de la existencia de un programa formativo. Lógicamente, si tal programa no existe y el becario o persona en prácticas formativas realiza el mismo trabajo que un trabajador asalariado (dándose las notas de laboralidad), se considerará trabajador asalariado. La forma de contratar a este tipo de trabajadores asalariados es mediante el contrato laboral de formación o el contrato laboral en prácticas.